Croissant de Mantequilla

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    Croissant de Mantequilla



    Te presentamos ahora una variante de los típicos croissants de hojaldre. Con esta receta hacemos croissant de mantequilla, parecidos a los tradicionales pero con una textura y sabor un tanto diferentes.

    Ingredientes:

    - 600 gramos de harina
    - 375 gramos de mantequilla
    - 150 gramos de azúcar
    - 20 gramos de levadura seca
    - 350 ml de agua
    - Una cucharadita de sal
    - Un huevo

    


    Preparación:

    Estos croissants de mantequilla son unos dulces que suelen gustar a todo el mundo, ideales para servir como parte del desayuno o merienda, o para servir rellenos o untados con algún otro ingrediente a modo de canapés o aperitivos. Si quieres aprender a prepararlos en casa te mostramos esta receta detallada paso a paso, para que compruebes la diferencia que hay entre los comprados y los caseros, ya que son mucho más sabrosos y apetitosos estos croissants de mantequilla recién hechos. Vamos ya con la receta.

    Comenzaremos cogiendo un bol o recipiente que sea amplio, para poder mezclar los ingredientes para formar la masa para los croissants. Echamos en el mismo el azúcar, la sal y la levadura seca, mezclamos todos estos ingredientes para que queden bien integrados y agregamos el agua sobre la mezcla, y vamos a ir amasando hasta que se forme una masa homogénea y más bien espesa. Puedes emplear unas varillas para mezclar inicialmente y después utilizar las manos, para que sea más fácil y la mezcla quede mejor.

    




    A continuación agregamos unos 75 gramos de mantequilla, que debe estar blanda para poder trabajarla y mezclarla fácilmente con los demás ingredientes. Suele ser suficiente con dejarla fuera de la nevera un rato antes de utilizarla, pero si necesitas ablandarla más puedes meterla en el microondas unos segundos, con cuidado que no llegue a derretirse por completo, sólo necesitamos ablandarla un poco. Una vez la tengamos bien mezclada tras amasar de nuevo la mezcla, la dejamos en un recipiente a temperatura ambiente que repose una hora, cubierto con un trapo de cocina húmedo.

    Tras este tiempo vamos a estirar la masa con un rodillo de cocina, hasta que consigamos darle un grosor de un centímetro y medio aproximadamente. Envolvemos la masa en papel film y la dejamos en la nevera hasta el día siguiente, o al menos unas 10-12 horas, para que la masa repose y se compacte del todo. El día siguiente, antes de sacar la masa de la nevera, los 300 gramos restantes de manetquilla, y cuando esté blandita la colocamos sobre papel film y la estiramos con el rodillo, hasta que nos quede con un grosor de un centímetro como mucho.

    Sacamos la masa de la nevera, le quitamos el papel film y sobre la misma colocamos la mantequilla estirada, y doblamos la masa para envolver la mantequilla como si fuera un paquete, y amasamos de nuevo con el rodillo, para estirar el paquete y dejarlo más fino. Doblamos de nuevo sobre sí misma la masa resultante y volvemos a estirarla con el rodillo, y esto lo volvemos a repetir otra vez más, pero esta vez la dejamos ya bien estirada, formando un rectángulo que sea más o menos el doble de largo que de ancho, lo más fina que podamos.

    Ahora solo tenemos que cortar la masa en triángulos, que sean de un tamaño similar, lo que puedes hacer del tamaño que prefieras. Lo normal es que sean el doble de altos que de anchos, manteniendo la proporción. A cada triangulo le hacemos un corte de un centímetro o dos en la mitad de la base, y comenzamos a doblarlos hacia arriba, doblando las dos mitades que se forman tras hacer ese cortecito, apretando bien para que no se nos abra la masa.


    Una vez los tengamos bien enrollados, les doblamos los extremos para darles la típica forma de croissant. Encendemos el horno y lo precalentamos a 180ºC, para que se caliente mientras acabamos con los croissants. Los vamos a ir pintando con huevo batido, para que queden doraditos al hornearlos, y los vamos colocando en una bandeja de horno, a la que habremos colocado un trozo de papel de horno en la base. Una vez que tengamos el horno a buena temperatura, metemos la bandeja con los croissants y dejamos unos 15 minutos, con cuidado que no se quemen demasiado. Cuando estén listos los sacamos y dejamos enfriar, y entonces ya podemos servirlos, verás que están riquísimos.